Si tienes periodontitis y te han dicho que necesitas ortodoncia (o si simplemente llevas tiempo queriendo hacértela pero tienes miedo de que el estado de tus encías sea un problema) este artículo es para ti.
La respuesta corta es: sí se puede. Pero con condiciones. Y entender cuáles son esas condiciones es exactamente lo que marca la diferencia entre un tratamiento que funciona y uno que empeora las cosas.
Primero, ¿qué es la periodontitis y por qué importa antes de hablar de ortodoncia?
La periodontitis (también conocida popularmente como piorrea) es una infección de las encías que, si no se trata, va destruyendo los tejidos que sostienen los dientes: la encía, el ligamento periodontal, el cemento radicular y el hueso alveolar. Es decir, la estructura sobre la que descansa todo.
Cuando esa estructura está dañada, los dientes pierden soporte. En fases avanzadas, se vuelven móviles y pueden acabar cayendo.
La periodontitis no aparece de un día para otro. Generalmente empieza como gingivitis (inflamación de las encías que sangran al cepillarse, con algo de mal aliento y sensación de hinchazón) y, si no se trata a tiempo, evoluciona hacia la periodontitis, donde la destrucción ya afecta al hueso.
La diferencia clave entre las dos: la gingivitis es reversible. La periodontitis no lo es del todo (el hueso perdido no se recupera espontáneamente) pero sí se puede detener y estabilizar con el tratamiento adecuado.

¿Se puede hacer ortodoncia si tienes periodontitis?
Sí, pero con una condición innegociable: la periodontitis tiene que estar controlada antes de empezar.
Durante muchos años, la creencia generalizada en odontología era que la ortodoncia y la periodontitis no podían coexistir, porque los movimientos dentales podrían acelerar la destrucción del hueso ya comprometido. Hoy sabemos que eso no es así.
La evidencia científica actual demuestra que los movimientos ortodónticos en pacientes con enfermedad periodontal tratada y controlada no provocan pérdida adicional de hueso. De hecho, un estudio del Hospital Universitario San Luigi Gonzaga (Italia) que siguió a pacientes durante 12 años concluyó que la ortodoncia mejora las posibilidades de conservar la dentición en adultos con periodontitis grave, siempre que la enfermedad esté bajo control.
Lo que sí es absolutamente contraproducente es hacer ortodoncia con periodontitis activa, es decir, con infección e inflamación presentes. En ese caso, los movimientos dentales sobre un hueso ya inflamado y en proceso de destrucción sí pueden acelerar el daño.
La clave, por tanto, no es si tienes o has tenido periodontitis. La clave es si la tienes controlada.
Qué hay que hacer antes de empezar la ortodoncia
Si tienes periodontitis y quieres hacerte ortodoncia, el proceso tiene un orden muy concreto que no se puede saltarse:
1. Tratamiento periodontal previo
Antes de colocar ningún tipo de aparato, hay que eliminar la infección. Esto se hace mediante un raspado y alisado radicular: un procedimiento en el que el periodoncista elimina el sarro y las bacterias acumuladas por debajo de la línea de la encía, en las bolsas periodontales donde se ha instalado la infección.
Dependiendo de la gravedad del caso, puede ser necesaria también una cirugía periodontal para acceder a zonas más profundas o para regenerar tejido óseo perdido.
2. Verificación del control de la enfermedad
Una vez completado el tratamiento periodontal, hay que confirmar que la enfermedad está efectivamente controlada antes de dar el siguiente paso. Esto se verifica mediante una revisión clínica: el periodoncista comprueba que las bolsas periodontales han reducido su profundidad, que no hay signos de inflamación activa y que el hueso está estable.
No es un trámite. Es una condición real. Si la periodontitis sigue activa, la ortodoncia no puede empezar.
3. Inicio del tratamiento de ortodoncia
Con la enfermedad periodontal bajo control y las encías en condiciones saludables, se puede comenzar la ortodoncia con total seguridad.
4. Mantenimiento periodontal durante el tratamiento
El trabajo no termina cuando empieza la ortodoncia. Los pacientes con antecedentes de periodontitis necesitan un protocolo de mantenimiento periodontal más frecuente durante todo el tratamiento ortodóntico: revisiones cada 3 meses con el higienista o el periodoncista para asegurarse de que las encías siguen sanas y la enfermedad no reaparece.
¿Qué tipo de ortodoncia es mejor si has tenido periodontitis?
No todos los sistemas de ortodoncia son igual de adecuados para pacientes con antecedentes periodontales. Y aquí hay una respuesta bastante clara desde el punto de vista clínico:
Los alineadores transparentes son la opción más recomendada para pacientes con periodontitis tratada, por dos razones principales:
1. Ejercen fuerzas más ligeras sobre los dientes. Los brackets tradicionales pueden aplicar fuerzas más intensas sobre el periodonto. Los alineadores, al trabajar con presiones más suaves y distribuidas, son más respetuosos con un hueso de soporte que ya puede haber sufrido cierta pérdida.
2. Permiten una higiene mucho más completa. Este punto es crítico. Los pacientes con antecedentes periodontales necesitan mantener una higiene impecable durante el tratamiento. Con brackets fijos, el cepillado es más difícil y la acumulación de placa bacteriana alrededor del aparato puede reavivar la inflamación. Con alineadores removibles, te los quitas para comer y para cepillarte, y la higiene es exactamente igual que sin ortodoncia.
En CHC Clínica Dental trabajamos con Angel Aligner, un sistema de alineadores de alta precisión con planificación digital que permite realizar movimientos controlados y predecibles, especialmente indicado para casos donde la salud del periodonto requiere un enfoque más cuidadoso.

¿La ortodoncia puede ayudar a prevenir que la periodontitis reaparezca?
Sí, y este es un punto que mucha gente desconoce: la ortodoncia no es solo estética. En pacientes con antecedentes periodontales, alinear correctamente los dientes reduce el riesgo de recaída.
¿Por qué? Porque los dientes apiñados, girados o mal posicionados crean zonas de muy difícil acceso para el cepillo y el hilo dental. En esas zonas, la placa bacteriana se acumula con mayor facilidad y la infección periodontal tiene más oportunidades de instalarse. Al corregir el alineamiento, se eliminan esos rincones problemáticos y la higiene diaria se vuelve más eficaz.
Además, una oclusión bien equilibrada distribuye mejor las fuerzas masticatorias, lo que reduce la sobrecarga sobre ciertos dientes y sobre el hueso de soporte.
En resumen: tratar primero la periodontitis y hacer ortodoncia después no es solo posible. En muchos casos, es la secuencia de tratamiento más beneficiosa para la salud dental a largo plazo.
¿Y si ya perdí hueso? ¿Puedo seguir haciéndome ortodoncia?
Depende de cuánto hueso queda y de si la enfermedad está estabilizada. El hueso perdido por periodontitis no se recupera espontáneamente, pero en muchos casos hay suficiente hueso residual para que los dientes se muevan de forma segura con ortodoncia.
En casos de pérdida ósea más significativa, pueden valorarse técnicas de regeneración ósea o periodontal antes de empezar el tratamiento ortodóntico. Es algo que el especialista evalúa caso por caso.
Lo que no es recomendable en ningún caso es hacer ortodoncia cuando la pérdida ósea es muy severa y la enfermedad no está controlada. Ahí, los riesgos superan claramente a los beneficios.
¿Qué señales indican que puedes tener periodontitis sin saberlo?
La periodontitis es muy frecuente y muchas personas la tienen sin ser conscientes de ello, porque en fases iniciales puede ser prácticamente asintomática. Algunas señales de alerta:
- Encías que sangran al cepillarse o al usar el hilo dental
- Encías hinchadas, enrojecidas o que han retrocedido (los dientes «parecen más largos»)
- Mal aliento persistente que no desaparece con el cepillado
- Sensibilidad dental aumentada, especialmente al frío
- Sensación de que algún diente se mueve o ha cambiado de posición
- Pus entre los dientes y las encías
Si reconoces alguno de estos síntomas, lo primero que hay que hacer es una valoración periodontal antes de plantearse ningún tratamiento de ortodoncia.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo hay que esperar entre el tratamiento periodontal y el inicio de la ortodoncia? No hay un tiempo fijo universal. Depende de la respuesta de cada paciente al tratamiento periodontal. Generalmente se espera entre 3 y 6 meses para verificar que las encías están estables y la enfermedad está bajo control antes de empezar con la ortodoncia.
¿Puede la ortodoncia empeorar la periodontitis? Si la periodontitis está activa, sí. Si está correctamente tratada y controlada, no. La evidencia científica es clara en este punto: los movimientos ortodónticos sobre un periodonto sano (aunque previamente haya tenido periodontitis) no causan pérdida ósea adicional.
¿Necesito un periodoncista además de un ortodoncista? En la mayoría de los casos con antecedentes periodontales, sí. El tratamiento ideal implica la coordinación entre ambos especialistas: el periodoncista trata y monitoriza la salud de las encías, y el ortodoncista gestiona los movimientos dentales. En CHC Clínica Dental contamos con especialistas en ambas áreas para que el tratamiento esté bien coordinado desde el principio.
¿La ortodoncia duele más si tienes periodontitis? No necesariamente. Con la enfermedad controlada y usando alineadores (que aplican fuerzas más suaves) la experiencia del tratamiento es similar a la de cualquier otro paciente. Si hay molestias inusuales durante el tratamiento, siempre deben comunicarse al especialista.
¿Puedo hacerme ortodoncia invisible si tengo movilidad dental por periodontitis? Depende del grado de movilidad y de si la enfermedad está estabilizada. En casos de movilidad leve con periodontitis controlada, los alineadores pueden ser perfectamente viables. En casos de movilidad más pronunciada, el especialista valorará si es necesario un tratamiento periodontal más intensivo antes de plantear la ortodoncia.
¿Tienes periodontitis y quieres saber si puedes hacerte ortodoncia?
En CHC Clínica Dental, en el barrio de Sants-Montjuïc de Barcelona, hacemos una valoración completa de tu caso: evaluamos el estado de tus encías, te explicamos qué pasos necesitas dar y qué opciones tienes para recuperar tanto la salud como la estética de tu sonrisa.
No des nada por descartado antes de que un especialista vea tu boca. Pide tu primera consulta.