Alinea tus dientes sin brackets, sin incomodidades y sin que nadie se de cuenta
La ortodoncia invisible es un sistema de corrección dental que utiliza una serie de férulas transparentes a medida, llamadas alineadores, que se van cambiando cada cierto tiempo para ir desplazando los dientes poco a poco hasta su posición ideal.
A diferencia de los brackets tradicionales, los alineadores son removibles y no llevan ningún elemento metálico pegado al diente. Esto los hace mucho más discretos, más fáciles de limpiar y más cómodos en el día a día.
La ortodoncia invisible es una opción válida para la mayoría de adultos y adolescentes que quieren corregir:
En casos de maloclusiones muy severas o problemas esqueléticos complejos, puede que la ortodoncia invisible no sea la opción más adecuada. En CHC evaluamos cada caso de forma individual y te explicamos con honestidad qué podemos conseguir y qué no.
Evaluamos tu boca, hacemos un escáner digital intraoral (sin moldes de escayola) y analizamos si la ortodoncia invisible es la opción correcta para ti. Te explicamos qué correcciones son posibles y en cuánto tiempo aproximado.
Con el software de planificación, diseñamos el movimiento completo de tus dientes antes de empezar. Puedes ver en pantalla cómo quedará tu sonrisa al final del tratamiento.
Se fabrican una serie de férulas transparentes, numeradas en orden, que irás cambiando cada 1 o 2 semanas según el plan establecido.
Vendrás a la clínica cada 6–8 semanas aproximadamente para que controlemos el progreso y, si es necesario, hagamos ajustes. Mucho menos frecuente que con la ortodoncia tradicional.
Cuando tus dientes lleguen a la posición ideal, usarás un retenedor para fijar los resultados y evitar que los dientes vuelvan a moverse con el tiempo. Este paso es fundamental y no debe saltarse.
¿Por qué elegir ortodoncia invisible y no una ortodoncia convencional? Estas son las diferencias clave:
Los alineadores son transparentes y se adaptan a la forma de tus dientes. En una conversación normal, es muy difícil que alguien note que llevas ortodoncia.
Los alineadores se retiran en las comidas y al cepillarte los dientes, lo que evita las restricciones de alimentos típicas de los brackets y facilita mucho la higiene diaria.
Al no haber brackets que ajustar ni alambres que tensar, las revisiones son menos frecuentes. Ideal si tienes una agenda apretada.
Al no tener elementos metálicos, los alineadores no irritan las mejillas ni la encía durante el periodo de adaptación.
Gracias a la planificación digital, antes de empezar el tratamiento ya sabes cómo van a quedar tus dientes al final.
Los primeros días después de cambiar de alineador puedes notar algo de presión o tensión en los dientes. Es completamente normal y es señal de que el tratamiento está funcionando. No suele ser dolor intenso, más bien una sensación de apriete que desaparece en 24–48 horas.
Técnicamente puedes tomarlo con los alineadores puestos, aunque recomendamos retirarlos si puedes para evitar que se tiñan con el tiempo. No es algo que ocurra de golpe, pero el café y el té acumulan color con el uso continuado. El agua fría siempre es compatible sin ningún problema.
Avísanos lo antes posible. Dependiendo del momento del tratamiento en que estés, podemos indicarte si continuar con el siguiente o fabricar uno de repuesto. Por eso es importante no tirar los alineadores anteriores hasta que lleves unos días con el nuevo.
Para la mayoría de los casos, sí. Los resultados finales son equivalentes. La diferencia está en la comodidad y la estética durante el proceso, no en la eficacia. En casos muy complejos, puede que la ortodoncia con brackets siga siendo la opción más indicada, algo que valoramos en la consulta.
En adolescentes puede iniciarse una vez que los dientes definitivos hayan terminado de erupcionar, habitualmente a partir de los 12–14 años según el caso. En adultos no hay límite de edad mientras la salud periodontal (encías y hueso) sea buena.
Sí, siempre. Los dientes tienen memoria y tienden a volver a su posición inicial si no se mantienen contenidos. El retenedor puede ser removible (similar a un alineador pero más grueso) o fijo (un hilo fino pegado en la cara interna de los dientes). Te explicaremos cuál es el más adecuado en tu caso.