- Inicio
- Tratamientos
- Ortodoncia con brackets
Ortodoncia con brackets
La ortodoncia con brackets sigue siendo el sistema más completo para corregir la posición de los dientes y la mordida.
La ortodoncia con brackets sigue siendo el sistema más completo para corregir la posición de los dientes y la mordida.
Los brackets son pequeños dispositivos que se pegan a la cara externa de los dientes y, mediante un arco metálico que los conecta, aplican una fuerza controlada y progresiva para moverlos hacia la posición correcta. Es un sistema fijo: permanece colocado durante el tratamiento. Tu colaboración sigue siendo importante para la higiene, las revisiones y el uso de elásticos cuando se indiquen.
Más allá de la estética, una dentadura bien alineada tiene un impacto real en la salud: facilita la higiene, reduce el riesgo de caries y enfermedad de encías, y distribuye mejor las fuerzas de la mordida. En CHC tratamos tanto problemas leves como casos más complejos, en niños, adolescentes y adultos.
Los brackets están indicados para corregir:
Si no sabes si tu caso entra dentro de alguna de estas categorías, la primera consulta está para eso.
Analizamos tu boca con radiografías, fotografías y, si el caso lo requiere, un estudio cefalométrico. Es una visita sin prisas: te explicamos qué está pasando, qué opciones tienes y cuál se adapta mejor a tu situación. Al terminar tienes un diagnóstico claro y un presupuesto detallado, sin compromisos.
Definimos los objetivos concretos del tratamiento, el tipo de brackets más adecuado para tu caso y la duración estimada. Si hay algún paso previo necesario, como una limpieza, una extracción o un tratamiento periodontal, lo planificamos aquí para que no haya sorpresas después.
El proceso es sencillo e indoloro. Limpiamos y preparamos la superficie de cada diente y pegamos los brackets con un cemento especial. A continuación colocamos el arco que los conecta. La sesión dura entre 60 y 90 minutos y sales de la clínica con el tratamiento ya en marcha.
Cada 4 o 6 semanas vendrás a la clínica para que cambiemos el arco y ajustemos la presión sobre los dientes. En cada visita valoramos los movimientos conseguidos y resolvemos cualquier duda. El seguimiento lo hace siempre el mismo especialista que te conoce desde el principio.
Cuando los dientes han alcanzado la posición correcta, retiramos los brackets, limpiamos los restos de adhesivo y revisamos el estado del esmalte. Muchos pacientes nos dicen que este es el momento que más esperaban durante todo el proceso.
Los dientes tienen memoria y tienden a volver a su posición original si no se los frenamos. Por eso, al terminar el tratamiento colocamos un retenedor fijo en la cara interior de los dientes y/o una férula removible para usar por las noches. Esta fase es tan importante como el tratamiento en sí: sin contención, los resultados se pueden perder.
Es uno de los mitos más extendidos. En realidad, los brackets funcionan a cualquier edad: lo que cambia es el momento del tratamiento y cómo se aborda.
Cuando empiezan a salir los primeros dientes definitivos, es el momento ideal para hacer una revisión ortodóntica. No significa que haya que poner brackets de inmediato, sino que podemos detectar si hay un problema en desarrollo y actuar antes de que sea más difícil de corregir. Cuanto antes se identifica, menos intervención suele necesitar.
En la adolescencia valoramos el crecimiento y la salida de los dientes definitivos para decidir cuándo empezar. La duración depende del problema que haya que corregir y de la respuesta al tratamiento. Al terminar, los retenedores ayudan a mantener la posición de los dientes.
También es posible realizar ortodoncia en adultos. Antes revisamos las encías, el hueso y los dientes para valorar qué movimientos son adecuados. La edad por sí sola no determina los plazos: el plan se adapta a tu salud bucal y a lo que se quiera corregir.
¿No sabes si tu caso tiene solución con brackets? En la primera consulta te lo decimos con argumentos. Si hay una opción mejor para ti, también te lo explicamos.
Los primeros días después de cada ajuste es normal notar los dientes sensibles o algo de presión. No es un dolor agudo: es la respuesta del hueso al movimiento. Suele desaparecer en 2 o 3 días y se maneja bien con un analgésico suave si es necesario.
Depende de la complejidad del caso. Los tratamientos más sencillos pueden resolverse en 12 o 18 meses; los más complejos pueden requerir entre 2 y 3 años. En la consulta de diagnóstico te damos una estimación realista basada en tu situación concreta.
Hay que evitar alimentos muy duros como frutos secos enteros, pan muy crujiente o hielo, y también los pegajosos como caramelos o chicle, para no despegar los brackets. Más allá de eso, la dieta es prácticamente normal.
Con cepillo, pasta fluorada, cepillos interproximales y agua a presión si es posible. La higiene lleva algo más de tiempo que sin brackets, pero no es complicada. En la clínica te enseñamos la técnica correcta para que no queden zonas sin limpiar.
Los primeros días puede haber una pequeña adaptación en la pronunciación, pero en la gran mayoría de casos el habla se normaliza en menos de una semana. Es algo temporal que pasa prácticamente desapercibido para las personas del entorno.
Si se usa correctamente la retención, no. Los dientes tienden a querer volver a su posición original, por eso la contención es imprescindible al terminar el tratamiento. Con la férula nocturna y el retenedor fijo en la cara interior de los dientes, el resultado se mantiene a largo plazo.